lunes, 3 de mayo de 2010

Cuando amanece




De pequeño, el sol salía por la izquierda.

Me asomaba cada mañana por mi ventana y ahí estaba. Levantándose entre el horizonte plagado de montañas, lanzando sus hilos amarillentos hacia mi cara.

De pequeño, el sol eran tan fuerte, que si pasaba la mano por las columnas de luz que se filtraban por mi ventana, podía notar cómo pesaba y me quemaba.

Cuando mi madre me mandaba a comprar una barra de pan recién hecha para las tostadas, al volver no podía evitar quedarme mirando la fachada del edificio donde vivíamos.

Parecía desprender fuego y me fascinaba quedarme mirando esa pared plagada de postigos de madera que se iban abriendo poco a poco. Como bocas que se iban abriendo bostezando a tempranas horas de la mañana.

A veces la señora Clara, colgaba sus sábanas azules.
No entendía cómo alguien tenía unas sábanas azules, porque las mias eran blancas. Mi madre decía que para todo era muy suya. Lo solucionaba con esa frase. Yo entonces no la entendía.
Pero me quedaba como un tonto allí plantado, con la acera mojada por el camión que regaba las calles. Con ese caracteristico olor a mojado que se filtraba por mi nariz, mirando hacia arriba.
Viendo esas sábanas azules como una bandera que ondeaba con la suave brisa.
A veces arrancaba la punta de la barra y aún sabiendo que me esperaría la bronca de mi padre, porque a él le encantaba hacer un agujeto en la punta y llenarla de aceite, me la comía mientras veía aquello.
A veces se asomaba el señor Tomás, con su bigote blanco y me saludaba con la mano y sonreía.
La magia se rompía cuando asomaba la cabeza mi madre y me gritaba preguntándome qué hacía plantado como un pasmarote en la acera. Que subiese ya el pan que tenían hambre.
Eres raro hijo, me decía siempre. Eres raro.

Hoy soy un escritor.
Sí, uno de esos que llaman de "éxito", y no puedo darle más la razón a mi madre.
Ciertamente siempre he sido raro.

Lo pienso hoy, que he vuelto para volver a ver esa fachada.
Porque siempre, siempre que cerraba los ojos los olores y colores volvían a mí.
Era un ritual que hacía cada mañana y que sin embargo jamás me llegó a cansar.

Pero hoy, plantado de nuevo como un pasmarote, observo que los colores en la infancia son mucho mas intensos. Que las sensaciones nos llegan directamente a través de los sentidos, sin pasar como lo hacen de adulto, por los numerosos filtros que vamos creando para protegernos del mismo mundo en el que habitamos.
Que los olores eran puros y nos transportaban a mundos de fantasia y nos hacían soñar.
Hoy en día, el sol no pesa, ni las sábanas huelen.

Pienso todo esto mientras miro y espero ver esas hermosas sábanas y al señor Tomás agitando su brazo.

Agacho la cabeza y me marcho mientras le doy un buen mordisco al pan.

Al menos el pan... Sigue estando igual de bueno recién hecho.

13 comentarios:

emperatriz dijo...

Yo acabo de recordar la panadería de la calle donde crecimos.

Porque yo crecí alli, pero también lo hicieron en su momento mi madre y mis tios.

Mi madre jugó con los hijos del panadero.

Yo en cambió no jugué con nadie, pero recuerdo ir a por el pan, siempre eran barras "blancas", y desde luego mi abuelo o mi abuela se enfadaban si las empezabas XD

Al leer tu entrada me has hecho recordar el olor de aquella panaderia, y que a mi me gustaban más las barras "caseras", y cuando descubrí las saladillas, o las cañas de chocolate...Recuerdo efectivamente sus olores, su sabor...
Y de paso, recuerdo la calle, la pared trasera del Convento de Santa PAula, lo que hoy es un gran hotel, recuerdo los gatos amontonados en su maltrecho tejado, el color de sus muros con la luz del sol a cualquier hora del día...Porque adoraba aquel balcón...

Me has llevado a tu edificio amarillo , a sus vecimos, a sus sabanas azules, y lo mejor de todo es que me has llevado a mis propios recuerdos infantiles, a la fachada de mi niñez, con sus balcones de barrotes de hierro negro...

Pero no debo recordar mucho, porque acabaría echando de menos lo que jamás podré volver a tener.

Tu entrada es preciosa, y aunque te haya costado, tienes mi enhorabuena.

Casi puedo saborear esa "tetilla" del pan, con o sin aceite :)

Un besazo

Nayuribe dijo...

En primer lugar me gusta mucho la foto, no sé si es tuya, pero de cualquier modo es muy buena elección.

"Como bocas que se iban abriendo bostezando a tempranas horas de la mañana." Me encanta la imágen de esa frase, veo cada piso como un gigante que le anuncia a quien pase x la calle q se está levantando, y bosteza enormemente...

besitos

Kike dijo...

:) Qué chulo. Has evocado muy bien los sentimientos de tener un bonito recuerdo de cuando somos niños.

Y cómo las cosas cambian con el tiempo. O quizás es nuestra percepción de ellas la que cambia.

Felicidades por tu post!

Nela dijo...

No sé como lo haces, pero consigues trasportarnos en el tiempo, gracias...o no porque me ha entrado un hambre que pá qué :)
jajajaja
Todo sigue igual, los colores son igual de intensos, los olores siguen siendo puros, el pan esta igual de bueno...o será qe yo me niego a crecer... (aunque esa jodida pata de gallo me lo recuerde tó los días ;) no debemos perder la ilusión por las pequeñas cosas, no crees?
Besazos

Porcelana dijo...

Genial. Me ha encantado, verdaderamente. :)

lola dijo...

a mi aun me huelen las sabanas y me quema el sol , cuando dejo de lados por minutos esta vida de mayores y me trasporto a mi mundo , mundo en el cual me encantaria seguir viviendo , aun que se que por desgracia no es posible , pero insisto mis momentos los tengo , y me llaman loca , pero eso me da igual , loca o no volver a ser niña me hace seguir queriendo vivir en este mundo de mayores .......
un abrazo ;-)

Ardelia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ardelia dijo...

yo creo que los comienzos nunca son faciles,los finales siempre son tristes,quizas lo mejor de la vida este en su mitad,cuando pienso en mi infancia ,en los momentos mas felices siempres estas tu,tu me hacias feliz,sin lugar a dudas.Ser niño es emocionante,tu historia tambien despierta las emociones,todas tus historias,porque tu tienes algo especial para empatizar con la gente y empaparte de todo.besos,tu Ardelia.

AdR dijo...

Es cierto que parece que de pequeño los colores son más intensos, yo creo que cambia nuestra forma de mirar.

Me recordaste a un texto que escribí y aún no saqué a relucir, uno en el que hablo de un tiempo que pasé en el pueblo que había sido de mi abuelo, allí el olor a tostadas y a cama sin hacer duraba horas :D

Abrazos.

DebbieBel dijo...

Te dejo un beso de unos ojos que te siguen leyendo aunque no te comenten ;) Un abrazo dulce Sueño ;)

Verónica (peke) dijo...

¿PUedo decirte una cosa?. lo raro gusta y engancha, no lo olvides...

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe, siempre que quieras...

sueño dijo...

emperatriz.

Bueno, la verdad que con tu post, me has acercado tanto a tu infancia que hasta yo mismo parecía estar asomado a ese balcon xd.

Me siguen fascinando esas "llaves" que inexplicablemente abren cajones a recuerdos olvidados. Tú lo entiendes.
Me alegro que te haya gustado y te haya traido esos recuerdos.

un besazo.

Nayuribe.

No, la foto es sacada de internet, pero realmente es preciosa. Esa frase proviene de mis lecturas de Stephen King, me ayudo a visualizar y describir las cosas.
A mí también me gusta, porque realmente a veces los edificios parecen tener vida.
un beso.

Kike.

Es eso, realmente cambia nuestra forma de verlas corrompidas por la edad. xd

un abrazo.

Nela.

O sea que Einsteis estaba equivocado y yo he creado la maquina del tiempo y se puede viajar¡¡¡ jajaja.. xd
Me alegro que tus olores sigan intactos, eso quiere decir que tu corazón sigue siendo puro, (como la rosa que la Bestia guardaba en la urna porque el aire la corrompia)
Sigue así. Y no me creo nada de lo de esa pata de gallo xd. jajaja
un besooo


Porcelana.

Siempre te lo digo. El verte por aqui es un placer y una magnifica recompensa.
Un beso y gracias.

lola.

No cambies y sigue sacando esa niña con tu forma de ver la vida.

Te llevaras muchos palos, pero es mucho mejor.
Un besazo.

Ardelia.

jajaja Qué te digo yo a tí. Todas las tardes buscaba una caja de cartón, sí de las de las galletas maria. Y le hacía una puerta y unas ventanas y era nuestro castillo.
La verdad que mis recuerdos de infancia es cierto que vienen unidos a tí.
Gracias por tus palabras, no sé si será así, o que me lo ves xd.

un besazo.

AdR.

Coincido contigo. Por eso lo digo en el escrito, esos malditos filtros que vamos añadiendo.
un abrazo.

DebbieBel.

ayyyy¡¡¡¡ que te echaba de menos por aquí. No sabes la alegría que me has dado.
un besazo enorme para tí y no te pierdas.

Veronica.

jajaja. Gracias, no lo olvidare xd.

Por supuesto que me pasare.

un beso.

Anónimo dijo...

ten cuidado que tu sabiduria te inunde y te ayude en el camino