jueves 12 de enero de 2012

Soñando... Mientras van pasando los días

Lo estás consiguiendo....

Lo había guardado bien guardado, en una cajita, lejos de todo el mundo y a la vista de nadie.
buscaba sin ojos, y sentía sin sentidos.
La llave estaba sin embargo en mi mano, y aún conservo su figura marcada de tanto que apretaba los dedos.

Limpiaba todos los dias el polvo y no dejar huella, para que las pisadas, que yo mismo hacía al comprobar cada día que seguía ahí, lo llevaran a él.

Cada día.... Con cada hora, con cada maldito segundo, con cada paseo, con cada canción escuchada, con cada lágrima vertida, con cada pregunta vacía, con cada escucha de sentimientos ajenos, con cada consejo ajeno a mi, con cada vida vivida, con cada noche vacía, con cada mirada perdida...
Lo escondía más y más y lo alejaba de mí.

Y sin embargo tus ojos, tu mirada, me hacían descuidarme... A veces levemente, y entonces volvía a apretar la mano con miedo.

Un día, sin saber cómo me ví en el suelo, con aquella caja, introduciendo la pequeña llave en la cerradura.
Al girar la llave... Mis ojos se abrieron desmesuradamente, puesto que la caja estaba... ¡Vacía!


Sonreí.

Ya no es mio... Te pertenece a tí.

(Yo nunca olvido como aquel día los dos empezamos a amar)

Quizás todo empezó, con una música en los oidos, y... Abriendo un bloc de dibujo



domingo 4 de diciembre de 2011

Solos




Tus ojos miran los míos con el deseo escondido detrás de cada pestaña, con tu piel sonrojada y tu boca húmeda recorres mi cuerpo.
Mis manos se recrean en tu piel desnuda, y mi boca atrapa tu aliento que suspira y escapa de tus labios.
Mis manos y mis deseos se enredan y sólo puedo ver el brillo de tus ojos cerca de mí.
Las sábanas se retuercen entre nuestros cuerpos y el mundo se reduce a tu mirada cerca de la mía, a tus susurros en mis oídos. A palabras dichas y a gestos no escritos.
Con tus manos te agarras a mi espalda, como si te fueses a caer del caballo de la locura que nos invade.
Tus ojos me hablan aunque tu boca permanezca muda, y tu cabello en mi boca me habla de ti, de como me amas, de como eres a como hueles.
Sujeto tu cabeza y tu cuerpo se funde con el mío y somos uno.
Y no existe el mundo fuera,sólo el frío
Dentro estamos nosotros...

Y esa canción.



*(¿Cómo es posible que una canción despierte recuerdos tan vívidos y brutales?)

domingo 13 de noviembre de 2011

Junto a ti




Me gustan esas horas de la mañana.
Donde abro los ojos y no sé muy bien donde estoy.
Donde giro la cabeza y veo la persiana entreabierta y pienso que debería de levantarme porque ya mismo habrá demasiada luz para seguir durmiendo.
Pero no lo hago.
Y en cambio me arropo más, tapándome hasta el cuello sintiendo el calor de las sábanas sobre mi piel.
Busco una postura más cómoda porque empiezo a sentir el dolor de mi espalda. Sí, ese que todas las mañanas me martiriza y no me hace pasar mas tiempo... Contigo.
Porque te veo.
Tu cabello que se confunde con la oscuridad haciéndole difícil ver donde empieza uno y acaba la otra.
La línea de tu rostro, de tus pestañas que enmarcan tus ojos cerrados.
Tus pómulos con tu pequeño lunar.
Como si vieras que te observo, te das media vuelta con un pequeño salto de tu cuerpo que me hace sonreír.
Ahora solo veo tu cabello oscuro como la noche y parte de tu hombro que queda al descubierto.
Observo como la manta sube y baja lentamente cuando respiras.
Vuelvo a pensar que debería de bajar la persiana... Pero en cambio sigo observándote.
A esas horas de la mañana donde la luz es tenue pero los pensamientos son extrañamente claros.
Te arropo tu hombro desnudo, y apoyo mi mano en tu brazo sintiéndote.
Al poco tiempo, como siempre haces... Te vuelves y te desarropas porque ya tienes calor.
Ahogo mi risa en la almohada para que no me oigas.
Te aparto un mechón de tu cabello, y rozo muy lentamente tu piel.

Me gusta mirarte, me amarte en silencio. Donde las palabras dicen poco o nada. Y en cambio un roce de un dedo, unos pies que se tocan bajo las sabanas, unas manos que se buscan... Dicen mucho más que todas las palabras.

Acerco mi cabeza a la tuya y te beso en tu cabello.

"Hola" digo.

Y obtengo tu respiración por respuesta.

Mientras mis labios esbozan una sonrisa, vuelvo la cabeza a la almohada y cierro los ojos.

Me gustan esas horas de la mañana, donde el sol empieza a colarse en la habitación, los pensamientos vuelan, acompañados de nuestras respiraciones.

Acerco mi pie al tuyo, hasta que roza el tuyo...

Y simplemente sé...

Que te amo.

sábado 1 de octubre de 2011

India

Siempre os he dicho que soy mas de canciones que de cantantes.
Y este es un buen ejemplo.... Una pagina en una revista... Mi curiosidad que se despierta... Un préstamo de un portátil xd jajaja y una búsqueda da como resultado esta maravilla.
Recuerdo que con Buika me pasó algo parecido. Escuché la canción "No habrá nadie en el mundo" y ni sé las veces que la pude escuchar ese mismo día.
Y aquí ando, con los cascos (Sennheiser) of course xd con el vello de punta.
Disfrutadla.
Es bueno ver como con el paso del tiempo.... Mi capacidad de emocionarme sigue intacta.

Un abrazo a todos.

viernes 23 de septiembre de 2011

Bienvenido otoño




Bienvenido otoño.
Con tu sempiterna tristeza
con tu sol rasante y perezoso
acariando almas que anhelan buscarse...
Rozarse simplemente la piel
y sentir la vida que el cambio de estacion parece quitarles.


Bienvenido otoño con tus hojas doradas arrastradas por el viento y la lluvia
con tus largos suspiros y tus cortas tardes.
tardes de mantas y pies acurrucados
de besos furtivos miradas languidas y corazones esquivos
deseos escondidos bajo las manos entrelazadas.

Bienvenido otoño
llegas para quedarte y reinar
con tu infinita melancolia
con tu paleta de colores
con tu carga de añoranza

Bienvenido otoño



Os dejo con un poema del Maestro.


Mariposa de otoño. Pablo Neruda







La mariposa volotea y arde con el sol a veces.
Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja que la mece.
Me decían: ? No tienes nada. No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada. Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte.Y hasta de mi alma caen hojas.
Me decían: No tienes nada. No estás enfermo. Te parece.
Era la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece.
Todo se va en la vida, amigos.Se va o perece.
Se va la mano que te induce. Se va o perece.
Se va la rosa que desates. También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso. Se va o perece.
Pasó la hora de las espigas. El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea. También me dice: Te parece.
La mariposa volotea, revolotea, y desaparece.

domingo 24 de julio de 2011

Mi despertar





Cuando me despierto... Me gusta quedarme un rato mirando al techo.
Me gusta ver como los rayos del sol dibujan líneas o puntos, al pasar por los postigos.
Me gusta girarme lentamente, siendo consciente de mis músculos y de mi cuerpo entumecido a medida que me voy desperezando.
A veces... Miro mi mano; Mis dedos a poca distancia de mis ojos y los muevo lentamente. Veo las finísimas líneas que recubren su piel y como algunas se hacen más acentuadas al doblarlos.
Me rozo mis dedos sintiendo mi propia piel y cómo esa sensación recorre mi mano, en dirección a mi cerebro.
Casi siento cómo va avanzando. Porque lo hago lentamente. Muy lentamente recreándome en el movimiento. Siendo consciente como sólo lo podemos ser a esas horas de la mañana.
Recorro con la uña del dedo gordo la cicatriz de mi dedo índice y aún siento ese cosquilleo extraño en el borde derecho de ella. Como si esas terminaciones nerviosas fallasen aún.
Poco a poco me van llegando los olores y los sonidos.
Como si el cuerpo fuese recuperando poco a poco sus sentidos, y como si estos fuesen llegando de uno en uno.
Los sonidos antes lejanos se hacen más presentes, y los olores llegan sutiles pero nítidos.
Me levanto poco a poco y pongo los pies en el suelo.
Siento un placer indescriptible cuando mis pies tocan el fresco suelo y los muevo buscando su contacto entre los pliegues de mis dedos.
Me pongo en pié y avanzo hasta la ventana.
El sol dibuja extraños dibujos en mi pecho.
Pongo mi mano delante y los dibujos bailan entre ella y la piel de mi pecho. Es una luz amarilla pero que aun no calienta.
Al menos aún no lo suficiente como para notarlo.
Abro los postigos suavemente y la luz del sol me baña.
Puedo ver la blancura extrema de la pared encalada de mi casa, y me llega el olor de las macetas que hay en el patio regadas por el rocío fresco de la mañana.
Los altos pinos se mecen suavemente con la brisa que corre.
La piscina con su agua azul cristalina me lanza guiños de sol al reflejarse en ella.
Veo el monte plagado de olivos en la lejanía.
Un torbellino de olores se mezcla en mi nariz.
Olivo, romero, claveles, hierba mojada, pino y campo.
Casi puedo cerrar los ojos y decir de dónde viene cada olor.
La casa, despierta conmigo.
No os lo sabría explicar pero es algo que noto cada vez que despierto. Como si ella durmiese a la vez que yo lo hago.
Y ahora la noto hinchándose y respirando conmigo, abriendo sus ojos y sus habitaciones a la mañana al igual que yo lo hago.
Mostrando su mejor blanco al sol para que se refleje.
Me apoyo en el alféizar y noto la pared fresca por la capa de cal.
Respiro... Y vivo.

Poco a poco me voy girando sintiendo como el sol ya si calienta mi espalda... Y te veo.

Duermes de costado en la cama, con tu cabello moreno al rededor de tu cabeza.
Te sigues resistiendo a abrir los ojos a pesar de la luz que inunda la habitación.
El sol al abrir los postigos recorre tu piel desnuda.
Extiendo mi mano y la sombra de ella aparece en tu cuerpo.
Y entonces... Suavemente empiezo a mover la mano y mover mis dedos como si te acariciase recorriendo la línea de tu cintura y tus caderas.

Bailo un buen rato por tu cuerpo, hasta que tú... Abres los ojos y me miras.
Sonríes y abres tus brazos extendiéndolos hacia mí.

Avanzo hacia ti sintiendo en mis pies la aspereza del suelo, en mis manos la suavidad de tu piel y en mis labios la carnosidad de los tuyos.

Fuera el sol sigue ascendiendo y la casa despertando poco a poco a la vida.

domingo 3 de julio de 2011

Simplemente... un comentario.

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad no soñada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas:....

Y en ese reino apareciste tú.



Esa entrada a los comics de Conan me ha acompañado toda mi vida, y durante muchas noches y dias la recitaba mentalmente para mí, y simplemente haciéndolo, me transportaba a ese mundo de fantasía.

Lo mismo que la frase me ha acompañado... estoy orgulloso de que tú Luna lo hagas.

un beso.