
A veces... Cuando llueve me da por pensar. Me vuelvo melancólico.
Supongo que es algo inherente al día gris.
Sobre todo si voy en un coche.
Es como si entuviera en otro mundo.
No sé si a vosotros os pasa, pero yo normalmente guardo silencio.
No me gusta hablar.
Todo lo contrario que a mis padres. No paran de hacerlo.
Yo en cambio guardo silencio y observo.
Me gusta mirar por la ventanilla porque puedo ver el mundo donde vivo desde otra perspectiva. Como si lo hiciese desde "fuera".
No sé si me entendéis.
Pero especialmente en los días de lluvia todo se vuelve muy melancólico, y es algo que me gusta especialmente.
Observo como las gotas de agua recorren el cristal de la ventanilla, unas rápidamente, y otras paradas, quietas. Donde si fijo la vista puedo ver como si fuesen un pequeño espejo alguna imagen reflejada.
Veo a la gente que camina con sus paraguas, veo la carretera brillante, veo las nubes grisáceas y a veces escucho los truenos lejanos.
Incluso me gusta abrir la ventanilla, pero poco, muy poco. Lo suficiente como para que las gotas de lluvia salpiquen y me hagan entrecerrar los ojos.
Por supuesto hasta que mi madre me grita que la suba diciéndome si estoy tonto o qué.
Supongo que algo de tonto soy, porque a veces me siento diferente a los demás.
Como si todo el mundo fuese mas rápido. Como si los demás vivieran la vida a distinta velocidad que yo.
Pero eso no es algo que me moleste, al contrario.
Me fascina ver las gotas de lluvia en un cristal. Porque siento que el mundo está ahí fuera... Y yo "dentro" de algo. En esta caso el coche. Supongo que me siento protegido.
Ya os digo, son pensamientos que tengo en los días de lluvia. Tampoco me hagáis mucho caso.
Es algo hipnótico el recorrido de una gota de agua...
El sonido, los olores, los pensamientos... Son parte de mi vida, y aunque me voy haciendo mayor, al menos eso no cambia.
Y sí, ese niño inventado... Soy yo.