domingo, 23 de diciembre de 2007

Vida





Hoy he hecho dos descubrimientos que me han encantado.
El primero un libro.
Se llama: Fluyan mis lágrimas, de Gabriel Benitez.
El segundo una cantante.
Mercedes sosa.
No es que me gusten todas sus canciones, pero tiene una voz extraordinaria, y algunas canciones fantásticas.

Del primero quiero dejar un trozo de texto que me ha encantado.

Yo siempre había buscado que algo -un Spelux, Dios, lo que fuera-, me dijera lo que yo era, por miedo a descubrirme a mí mismo. Quería que llegara a mí y me señalara: "Phil, éste es tu camino" para en caso de que yo fracasara pudiera pasarle factura a alguien. Pero pensándolo bien quería un poco de seguridad en un mundo al cual temía, al cual tenía verdadero terror, porque no era seguro, era cambiante. Ahí, en el mundo, no había nada seguro. La realidad de tener una vida, una esposa, una familia podía borrarse en cualquier instante. La felicidad podía desparecer en un tris frente a tus ojos. ¡Y yo buscaba tanto esa seguridad! Quería levantarme con la certeza de saber que algo iba a estar ahí, inmutable... real. Si alguien poderoso, alguien más fuerte que yo, llámasele Dios o como fuera, decía o mostraba mi camino, entonces eso era garantía de que ese camino era real, que no saldría disparado de mis manos para perderse en la nada. Necesitaba una garantía, necesitaba una certeza a la cual aferrarme para poder vivir. Pero no hay garantías. Dios no otorga garantía, porque si así fuera, ¿qué sentido tendría mi existencia, nuestra existencia? Seríamos robots. Seríamos seres sin sentido, viviendo en un mundo prescrito, en un guión preparado. A veces pienso que tal vez Dios sí nos necesita. Lo má probable es que sí estemos aquí para algo. Pero nadie va a decirnos qué. Jugamos como niños ciegos, ignoramos si lo estamos haciendo bien o mal. Pero lo importante no es el juego. En la vida nadie gana o pierde más de lo que ha logrado para sí y para los demás. Tal vez a Dios no le interesa si ganamos el juego o no... sino como jugamos en él.


¿Dá que pensar verdad?.
Todos los que me conocen saben que no soy creyente. Y este mismo texto me hace reforzarme al ver que como seres inseguros que somos siempre buscamos algo. Algo que nos dé fuerzas para seguir, o algo a quien hecharle la culpa si algo sale mal.
Pero no quiero entrar en demostrar si Dios existe o no.
Me quedo con la frase... "En la vida nadia gana o pierde más de lo que ha logrado para sí y para los demas".

Yo simpre digo que creo en las personas. En la buena gente. En las personas que lo hagan bien conmigo y con la gente que quiero. Es decir... "lo que logres para ti".. pero tambien "para los demás". Porque lo que hacemos con los demás, no solo nos afecta a nosotros, si no tambien a la gente que nos rodea, y nos define muchisimo más como personas. Porque no es algo que hagamos egoistamente en nuestro beneficio, aunque como digo nos afecte, sino algo que hacemos por otros.

Sea malo o bueno. Como dice la ultima frase... "A dios no le interesa si ganamos el juego o no... sino como jugamos en él".

"Cómo jugamos en el". La verdad que es perfecto. Yo no me voy dando golpes en el pecho. Pero si puedo decir bien orgulloso y con la cabeza bien alta que tengo mi conciencia muy tranquila.

¿Pueden decirlo eso todos los que lean esto?. Quizás alguien piense que esto va con segundas, primeras, o como se quiera llamar. Me dá igual. Puede ser que no se equivoque. Que vaya con toda la intención del mundo. El que se sienta identificado... por algo sera. Como digo, nos define mejor como "jugamos" en este mundo o como nos portamos con los que nos rodean. Porque esa misma maldad se vuelve en contra nuestra. Porque si somos capaces de tanta maldad, de tanta frialdad, hipocresía... quiere decir que o bien guardamos a ese ser dentro de nosotros y normalmente nos ponemos una máscara antes los demás, o que por circustancias ajenas, nos transformamos. En cualquier caso, nos deberíamos preguntar... ¿estoy jugando bien?.

No importa si ganamos. Sino cómo ganamos. Podemos decir... yo sólo busco mi felicidad. Quiero ser egoista y no me importan los demás. Pero como se dice, el fin no justifica los medios. Nos define más y mejor, ese mismo comportamiento hacia otros, porque nos hace ver de lo que somos capaces de llega a hacer. Y eso nos tendría que dar que pensar. ¿no?

Si de algo estoy orgulloso de mí, es de mi conciencia. De las cosas que no me deja hacer, o no me hace permanecer impasible ante lo que otros hagan. Si cuando hacemos algo, no tenemos esos remordimientos... será malo porque hacemos daño intencionadamente si importarnos lo más mínimo. Si hacemos daño, y luego tenemos problemas con nuestra conciencia, ella misma nos está indicando que algo hemos hecho mal. Que algo dentro de nosotros se rompe, grita y se revela ante lo que hacemos. Por lo tanto, se nos ofrece una segunda oportunidad de enmendar ese error. Pero como digo, si para nosotros no ha existido ese error, para alguien que crea en Dios, no estamos jugando limpio, y para quien no crea, simplemente es una mala persona. No porque el hecho de ser diferente nos haga mejores o peores. Pero hemos de procurar pasar por esta vida haciendo el menor daño posible. No a nosotros, si no como digo, a los demás. Porque eso nos define y nos coloca en el lugar que merecemos. Porque actuando mal, también colocamos en situación difícil a las personas de nuestro entorno, al ver cómo se actúa y tener que intervenir para demostrar que ese no es el camino, porque crea también en nosotros problemas de conciencia.

En resumen, que lo importante, es eso, como jugamos el juego de la vida. Debemos intentar ser lo más honestos con nosotros mismos, rodearnos de buenos "jugadores", y tratar de hacer esto lo más llevadero posible.

Ahora os dejo con esta fantástica versión de "Sólo le pido a Dios".

Yo sigo pidiéndole a Dios, "que lo injusto no me sea indiferente". Porque entonces dejaré de ser yo.

Y a ti...te digo que pidas "que el dolor no me sea indiferente".

Asi jugaremos todos mejor a este juego.


2 comentarios:

sachs dijo...

Te dije una vez que es fácil inventarse y creer en un Dios, porque el ser humano necesita creer en algo divino, magico para dar una explicación a su propia existencia.
Sin darse cuenta que lo mas importante es existir, estar vivo, sentir, ser persona, ser humano.
Que el Dios verdadero y unico es la humanidad, la persona que respeta y siente el dolor de los demas, que no es egoista, que trata de ayudar a los demas y da lo mejor de si mismo de una forma sincera y desinteresada.
Yo creo en el Jesus humano no en el divino. Porque para mi lo importante es la persona y sus actos.

Gabriel dijo...

Hola:
Antes que nada permiteme presentarme. Soy Gabriel Benítez, el autor de FLUYAN MIS LAGRIMAS y acabo de leer lo que escribiste. Agradesco antes que nada que hayas leido mi libro y por supuesto, me siento como pavoreal de que te haya gustado.
En especial, me siento bien de que el libro haya dejado una reflexion del calibre que has hecho en al menos una persona. Lo que tu has dicho es presisamente mi visión de como creo yo que debemos valorar esta vida y me siento muy bien de haber podido comunicar esa idea.
Me despido agradeciendote de nuevo tu atención para con mi trabajo. Muchas gracias :)