domingo, 23 de marzo de 2008

La huida


No puedo dormir...
como cada noche,
como cada maldita noche desde hace tres meses.

Me levanto de la cama y me voy a a la cocina andando con mis pies desnudos, sintiendo el frío suelo a cada paso.

Abro el frigorifico y bebo a morro de la botella, sintiendo un escalofrío en mi piel cuando unas gotas escapan de mis labios y acarician con su fría mano mi pecho.

Cierro la puerta, y apoyo mi frente.
Creo que tengo fiebre.
Al menos el frío del metal me resfresca la cabeza.
Pero no sirve para aclarar mi mente.
No se que hacer...
no sé a donde ir,
ésta es tercer piso alquilado al que voy...
y...

siempre me encuentra.
Siempre.
Sólo es cuestión de tiempo.
De esperar pacientemente a que suene el teléfono.
De levantar el auricular y pegarlo a mi oreja.
Golpeo mi cabeza levemente como intentando evadirme del pensamiento.
Ese maldito timbre del telefono.
Ese maldito sonido....
Paro de golpearme la cabeza cuando me doy cuenta que los golpes cada vez son mas fuertes.

Abro una puerta del mueble y cojo dos aspirinas que me tomo sin agua. Me gusta el sabor amargo que me dejan en mi garganta.

Me voy hacia el salón y salgo al balcón.
Hace frío, mucho frío.
Mi aliento sale en forma de vaho de mi boca, y mi piel pronto se eriza.
La ciudad nunca duerme.

como yo...

Siempre hay alguna luz encendida. Alguien viendo televisión, algún enfermo.
Siempre hay vidas andando, vidas comiendo, vidas amando.

Rinnnnggggg
Ahi está.

Esta vez has tardado mas...
Sólo un poco mas.
Pienso en saltar y acabar con todo.
Pero...
¿serviría de algo? , ¿acabaría mi sufrimiento o sólo continuaría?

Entro en el salón y me acerco al teléfono.

Rinnnggggg

El timbre se me mete en los oidos presionándome la cabeza.

Rinnnggggg

Toco el plástico, y doy un respingo cuando éste vuelve a sonar.
Esta caliente... como tu cuello.


Rinnngggg

No lo soporto....

levanto el auricular y me lo llevo a la oreja.
Cierro los ojos....

Te oigo respirar, muy muy cerca de mi.
Tan cerca que pareces salir del telefono y estar justo detrás de mí.
Oigo tu aliento salir de tu boca, justo en mi oido...
Tengo los ojos cerrados porque no quiero abrirlos y verte...
Empiezas a llorar,
y a hacerme la misma pregunta que me haces siempre....

¿porque?...

Mis ojos ya no puedes estar más apretados.

Cuelgo muy lentamente, aun oyendo como lloras.
Me has encontrado.
Nuevamente.

Me voy hacia el armario y empiezo a hacer la maleta.

La huia continua.

Porque... porque.. porque..porque..

No tengo respuesta.
Dame tiempo. La estoy buscando.

Sigo huyendo de tus llamadas y tu respiración.

Mientras mis manos siguen apretando tu cuello.

porque... porque.....porque....porque...




3 comentarios:

emperatriz dijo...

estais ultimamente de un tenebroso...claro que yo ..casi mejor me callo no? jejeje.

a ver si terminas ya la del barcooooooooooo

un besito sueño..

p.d.:es muy pogo, la verdad es que, esta bien..yo no pondría teléfono de ser ese pobre hombre,m pero ya se sabe que algunos hombres son uun poco corticos..jeje

Lobo dijo...

Aunque odie reconocerlo, me gusta, es oscura y un poco oprimente.
Solo falta continuarla, una buena idea para continuarla y que no te disgregues con mariconadas, es la siguiente.
Yo la empezaría , con la imagen de un martillo manchado de sangre (ya seca).
asi podriamos seguir leyendo
jejejejjeje

sachs dijo...

sí es una historia oscura, agobiante pero esta bien, me gusta.
Aunque el tipo mejor que no se haga ilusiones de que vaya a conseguir huir porque de lo que jamas podra huir sera de su conciencia, de su culpa.