martes, 8 de abril de 2008

Black day

Supongo que deberia de empezar diciendo....
hoy ha sido el peor día de mi vida.
Y aunque así ha sido, no quiero decirlo. Porque para decir a una obviedad mejor callarse.

No se ni como me siento. No sé expresarlo, no sé escribirlo, no sé transmitirlo.
Sólo sé que ando perdido, como mi querido blog que aún visito cada día con la esperanza de que algún día vuelva a leer algo nuevo en él.

Sé lo que tengo que hacer, y lo voy a hacer.

Pero me falta la ilusión, porque un nuevo sentimiento que jamás albergué en mi corazón me tiene como el lodo o el fando completamente envuelto sin poder moverme y dificultándome hasta el respirar.

Ese sentimiento es la desilusión, quizás también mezclado con la desconfianza.
Y no quiero albergar ese sentimiento. No quiero.
Un buen amigo me ha dicho hoy que yo soy alegre por naturaleza.
Y es verdad. ¡Pero qué difícil en estos momentos!
Sólo sé que ando perdido porque me ha pasado algo que jamás me esperaba que me pasase.
Porque pensaba que algo tenía claro por encima de todo en esta vida.
Pero ni hasta eso se puede tener claro.
Quizás pequé de ingenuo.
Quizás pequé de confiado.

Sólo recuerdo mil lágrimas ayer noche.
Sólo recuerdo mil gestos ayer noche.
Sólo recuerdo mil segundos escurridos entre los dedos... sin querer irnos porque sabíamos lo que iba a pasar.
Sólo recuerdo el olor de tu pelo al besarlo y desearte que te cuidaras, y decirte al oido una última vez que te quería antes de irme.
Sólo recuerdo que las lágrima son saladas, y la desesperación amarga, muy amarga.
Sólo recuerdo esos momentos y no quiero porque envenenan mi alma.
Solo quiero olvidar y pasar esta pesadilla, y volver a mi sueño. Mi dulce sueño.

No sé que decir mas...
sólo quiero daros las gracias a mis amigos. A todos vosotros que estáis junto a mí y junto a ella en estos duros momentos.
Gracias por cuidar de mí.
pero sobre todo... gracias por cuidar de ella.

La bandera

Levántate conmigo.

Nadie quisiera
como yo quedarse
sobre la almohada en que tus párpados
quieren cerrar el mundo para mí.
Allí también quisiera
dejar dormir mi sangre
rodeando tu dulzura.


Pero levántate,
tú, levántate,
pero conmigo levántate
y salgamos reunidos
a luchar cuerpo a cuerpo
contra las telarañas del malvado,
contra el sistema que reparte el hambre,
contra la organización de la miseria.


Vamos,
y tú, mi estrella, junto a mí,
recién nacida de mi propia arcilla,
ya habrás hallado el manantial que ocultas
y en medio del fuego estarás
junto a mí,
con tus ojos bravíos,
alzando mi bandera.


Pablo Neruda



2 comentarios:

Lobo dijo...

El peor día de la vida, pasa. Intenta que el día que le sigue sea mejor que el anterior y el que sigue a este aún mejor.
Pero es cierto que por muy mal que parezca que estamos, merece la pena levantarse, mientras la luz del sol nos insulta con su claridad.
Merece la pena porque estámos en este mundo para encontrarnos, yo te encontré a ti, o tu a mí. Ya atesoro algo mas que me podré llevar cuando la Parca me reclame.

sueño dijo...

jeje.. que cabron... me has hecho buscar la plabrita en el diccionario eh??
jajaja.
muchas gracias tio.