miércoles, 18 de junio de 2008

El faro

 

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La mar embravecida golpeaba la base del faro levantando nubes de espuma.

El sonido lo era todo. 

Golpes bravíos contra la enorme base.

Una y otra vez.

Y el imponente faro partía las enormes olas en dos, mientras estas lo abrazaban lamiendo salvajemente sus paredes redondeadas.

Y en lo alto, a salvo de la tempestad, una pequeña luz caía sobre la cabeza de pelo alborotado del hombre.

Su cuerpo caía sobre la mesa, y sobre la mesa su mano sujetada la carta.

Carta que arrugaba entre sus dedos.

Sus ojos lloraban, y su cuerpo se convulsionaba al ritmo que su corazón se partía.

Se levantó y caminó tambaleante hacia la ventana.

Un relámpago partió la noche e iluminó las crestas de las olas coronadas de espuma blanca.

Apagó la luz, y reinó la oscuridad.

Y esa oscuridad le devolvía a la soledad que siempre le había acompañado.

Soledad que nunca le fallaría.

Soledad que nunca le abandonaría.

De nuevo gritó de dolor al romper a llorar nuevamente y sentir su pecho abrirse.

Cerró los ojos....

 

Hola oscuridad.. vieja amiga..

 

Hola oscuridad, mi vieja amiga,
He venido a hablar contigo otra vez.
Porque una visión arrastrándose suavemente
Dejó sus semillas mientras estaba durmiendo.
Y la visión que fue plantada en mi cerebro
Todavía permanece dentro de los sonidos del silencio.

En sueños sin descanso caminé solo
Por estrechas calles de empedrado,
Debajo del halo de una luminaria
Me levanté el cuello (de la prenda de vestir) al frío y la humedad
Cuando mis ojos fueron apuñalados
Por el flash de la luz de neón, que resquebraja la noche
Y acaricia los sonidos del silencio.

Y en la luz desnuda ví
Diez mil personas, quizás más.
Gente hablando sin conversar,
Gente oyendo sin escuchar.
Gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán
Y nadie osó molestar a los sonidos del silencio.

'Tontos,' dije, 'no saben
Que el silencio es como el crecimiento de un cáncer.
Escuchen mis palabras que podría enseñarles,
Tomen mis brazos que podría alcanzarlos.'
Pero mis palabras como silenciosas gotas de lluvia cayeron,
E hicieron eco en los pozos del silencio.

Y la gente se inclinó y rezó
Al dios de neón que crearon.
Y el cartel encendió su advertencia
Con las palabras que estaba formando.
Y los carteles decían que las palabras de los profetas
Están escritas en las paredes del subterráneo y en los conventillos.
Y murmuradas en los sonidos del silencio.



Simon & Garfunkel / Sounds of silence



 



 



A veces debemos callarnos y permanecer en silencio, para escucharnos a nosotros mismos.



Nuestro mejor consejero.

2 comentarios:

Ayshane dijo...

Realmente bello sueño, a veces lo mejor es la soledad para poder conocernos nosotros mismos y de ahí superar cuanto venga contra nosotros...

besitos... me ha encantado la entrada!!!!

Lobo dijo...

Vaya al final has publicado.Muy buena entrada, quien no se ha sentido como ese faro ante un mar embravecido, y quien no ha deseado perderse en la oscuridad, sentir un poco de olvido en sus carnes. Puede ser un gran alivio.
Todo esto está en tu interior y supongo que en algún momento tendrán que salir, solo tu puedes saber lo que es mejor.
Muchas veces el miedo a perder nuestra esencia, nuestra identidad, o lo que hemos conseguido, nos hace detenernos, dudar ante un problema, en el fondo sabemos que es lo que hay que hacer , pero tememos transformarnos en otra cosa distinta. Ademas siempre podemos pensar en que nos hemos equivocado. Siempre te lo pueden decir otros. Y todos sabemos dar consejos a los demás, metete en el problema porque la solución está en él. Ese mar embravecido que te golpea, te está diciendo una y otra vez la respuesta qeu no quieres escuchar. Oyelo. ese mar no quiere derribarte te está gritando las respuestas, si apartas tu miedo la escucharás.
Pues no hemos nacido para ser una isla, aunque a veces (muchas) nos sintamos así.
Un abrazo amigo sueño.