domingo, 21 de septiembre de 2008

Cuando yo muera

 

 

Cuando yo muera, simplemente aspiro a dejar un buen recuerdo.

Que cuando alguien se acuerde de mí o le venga entre sueños mi imagen a su cabeza, sonría levemente o se le hudemezcan los ojos levemente ante mi recuerdo.

Sólo me gustaría eso... ser inmortal en sus pensamientos. Vivir en sus cabezas, no caer jamás en el ostracismo. No ser desterrado de sus mentes.  Que pasen los meses, los años, caigan las hojas del los árboles, y la nieve del olvido, pero yo siga vivo en ellos. En mis amigos o en quienes me conocieron.

"En los efluvios del sueño, en esos momentos donde la mente despega hacia sus ensoñaciones, te recuerdo. Te veo allí presente, con tu sonrisa y tus ojos de pillo, tu pelo, tu vestir de niño eterno"

No es que no tenga miedo a morir. Por supuesto que no quiero.

Pero no quiero ser olvidado. Porque un recuerdo es eterno. Una palabra clavada en el alma, un abrazo dado a tiempo.

Sólo espero hacer las cosas bien... o seguir haciéndolas, cuanto más tiempo... mejor.

Aspiro a eso, ser buena gente, y vivir en vuestros recuerdos.

No me dejéis morir.

4 comentarios:

Lobo dijo...

Amigo eres tan inmortal como el mar que nos abraza, o el viento que seca nuestras lágrimas, eres eterno como la luz que nos guía en la noche, como los ángeles que caen y se elevan.
Eres eterno como el (A-mort).
que tu mismo nos has dado.

Y tu no aspiras a ser buena gente, creo que ya naciste así, y el mundo no ha logrado cambiarte.
El olvido es el alimento de los necios, las cosas importantes nunca se olvidan.

emperatriz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
emperatriz dijo...

imposible olvidarte, eres demasiado pesado¡¡¡
No en serio, tú ya lo sabes, la gente que no te ve, esa, no te recordará, pèro ni ganas, verdad??
Pero hay muchos, y algunos pocos que te llevamos siempre metiditos en el corazón y queramos o no, en la cabeza, como el feliz recuerdo de una buena velada , y hasta la vocecilla de una graciosa conciencia.

te besaso hermano

Yo dijo...

Vaya comentario precioso que te ha hecho el hombre lobo. Después de eso... poco más que añadir...